El combinado nacional de Túnez desembarca en esta Copa del Mundo manteniéndose fiel a la identidad que lo ha convertido, por derecho propio, en un auténtico búnker competitivo dentro del exigente panorama del balompié africano.
Las Águilas de Cartago no entienden de adornos estéticos en la galería, posesiones estériles en campo propio ni concesiones de cara al espectáculo; lo suyo es el pragmatismo absoluto. También la solidaridad espartana en las coberturas defensivas. Finalmente, un oficio competitivo de la vieja escuela ideal para trabar los partidos. Con esto consigue morder en los duelos individuales y acabar desesperando a los talentos creativos del oponente.
Con una plantilla ultra disciplinada que domina como nadie el arte de juntar líneas, defender en bloque bajo e ir al límite en cada jugada, Túnez viaja con la firme intención de ser el peor dolor de cabeza de su grupo.
Los partidos de Túnez para el Mundial 2026
Jornada 1
Suecia vs Túnez
Lunes 15 de junio de 2026- hora española 04:00 en Estadio BBVA
Jornada 2
Túnez vs Japón
Domingo 21 de junio de 2026: 06:00 hora española en Estadio BBVA
La pizarra de Túnez en el Mundial 2026
La propuesta táctica de la selección tunecina es, por definición, un tratado de supervivencia y resistencia defensiva extrema. El equipo evita correr el más mínimo riesgo en la salida de la pelota desde atrás, optando por envíos largos si la presión rival es alta. Se organizan en torno a un bloque medio-bajo sumamente estrecho y denso, acumulando futbolistas en la zona central para obligar al rival a desplazar el juego hacia los costados. Allí, la consigna es realizar ayudas dobles y forzar centros laterales colgados al área, un escenario donde sus corpulentos defensores centrales se sienten sumamente cómodos en el juego aéreo.
En ataque, fían todo su éxito al oportunismo en las transiciones rápidas y al laboratorio en las jugadas de estrategia a balón parado.
Posible Formación (4-3-3 o 5-3-2): Bechir Ben Saïd; Wajdi Kechrida, Montassar Talbi, Yassine Meriah, Ali Abdi; Ellyes Skhiri, Aïssa Laïdouni, Mohamed Ali Ben Romdhane; Elias Achouri, Hamza Rafia y Youssef Msakni.
La figura del entrenador: Sabri Lamouchi
El líder de este renovado y ambicioso proyecto es Sabri Lamouchi. El técnico franco-tunecino asumió el cargo a principios de año con el firme objetivo de dotar a las Águilas de Cartago de un gen competitivo y moderno que les permita, por fin, romper la maldición histórica y superar la fase de grupos.
Lamouchi, que ya sabe perfectamente lo que es dirigir en una Copa del Mundo tras su experiencia con Costa de Marfil en 2014, ha caído de pie en el banquillo tunecino.
Su propuesta combina la rigurosidad táctica del fútbol europeo con un profundo conocimiento de las raíces del fútbol magrebí. Ha impuesto una cultura de orden, máxima exigencia y transiciones verticales, inyectando una dosis brutal de pragmatismo y carácter a un vestuario convencido de hacer historia bajo su batuta.
La columna vertebral de Túnez destaca por su envergadura física y su oficio en los balones divididos. En la línea de contención, el central Montassar Talbi (Lorient) es el auténtico líder espiritual de la retaguardia gracias a su contundencia y colocación. En el centro del campo, el doble pivote de destrucción compuesto por la disciplina táctica de Ellyes Skhiri (Eintracht Frankfurt) y la agresividad en el corte de Aïssa Laïdouni ejerce de aduana infranqueable. En los metros finales, la veteranía y el liderazgo histórico del capitán Youssef Msakni siguen siendo fundamentales para dar pausa y criterio en los momentos calientes del juego.
Nuestra apuesta personal: Elias Achouri
Nuestra recomendación de scouting y seguimiento para este análisis en TDeporte es Elias Achouri. En un equipo donde el talento ofensivo individual suele estar excesivamente encorsetado o sacrificado en pos de las asfixiantes obligaciones defensivas del colectivo, el desparpajo de Achouri es la luz creativa del país.
El extremo del Copenhague aporta esa dosis necesaria de descaro, velocidad eléctrica en el uno contra uno e imaginación desbordante que permite fabricar ocasiones de peligro de la nada en escenarios de contragolpe puro a campo abierto.


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